Llegamos al final de esta Semana Santa y el balance que deja el país va mucho más allá de las cifras turísticas o estadísticas de movimiento vehicular. Lo que hoy podemos observar en cada rincón de El Salvador es la materialización de un sueño largamente esperado: la tranquilidad pública. Durante días, playas, lagos, lagunas, ríos y montañas se han visto colmados de familias salvadoreñas que disfrutan sin apuros, sin mirar atrás y sin ese miedo atávico que durante años nos pa