El nuevo rostro del Hospital Rosales
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Por Redacción Nación
SAN SALVADOR
Volver al Hospital Nacional Rosales ya no es sinónimo de largas filas bajo el sol ni de la incertidumbre de perderse en pasillos laberínticos. Tras su histórica inauguración el pasado 1 de junio, coincidiendo con el séptimo año de gestión del presidente Nayib Bukele, el principal nosocomio de tercer nivel del país ha encendido motores con una filosofía clara: priorizar la dignidad del paciente a través de la tecnología y el trato humano.
El corazón de este cambio late en la nueva Unidad de Atención al Paciente. Este equipo, conformado por 470 empleados vestidos con camisas cian o blancas, tiene la misión de romper con la vieja burocracia hospitalaria. Equipados con dispositivos móviles, abordan a las personas en las entradas y periferias del recinto. Bastará con mostrar el Documento Único de Identidad (DUI) y el motivo de la visita para que el personal registre al paciente de forma ambulatoria y le entregue un ticket con un código QR, su turno y el área clínica asignada. Todo sin necesidad de hacer una sola fila en las salas de espera médicas.
Christian Morales, director de calidad y sistema de gestión del hospital, explicó que este esfuerzo busca "acercar los servicios a los pacientes" de manera personalizada. El acompañamiento no se limita al registro: el personal asiste en traslados en sillas de ruedas, guía a las personas hacia laboratorios, los acompaña a recibir tratamientos complejos como diálisis o quimioterapia, y les asiste en la entrega de medicamentos en la farmacia automatizada. Además, Morales aclaró una de las mayores dudas de la población: aquellos pacientes del "histórico" Rosales que fueron derivados a otros centros cuando el antiguo edificio cerró el año pasado, ya se encuentran "preagendados" y solo deben acercarse a este personal para retomar sus controles.

Un gigante tecnológico en la región
Más allá de la calidez en el trato, el nuevo Hospital Rosales se posiciona como el centro médico más avanzado de Centroamérica, respaldado por una planilla renovada de 3,200 profesionales (3,000 salvadoreños y 200 extranjeros). Con 502 camas hospitalarias —incluyendo 61 en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y 21 de aislamiento—, el nosocomio es el único especialista de tercer nivel en áreas críticas como nefrología, cardiología, hemato-oncología y ortopedia.
Entre sus cartas de presentación destaca la incorporación del primer quirófano híbrido de la región, el cual integra un tomógrafo axial computarizado (TAC), un angiógrafo de hemodinamia avanzada, resonancia magnética de 3 Tesla y una sala especializada para trasplantes con sistemas de conservación de órganos. Asimismo, sus 16 quirófanos (siete de emergencias y nueve programados) cuentan con dos robots quirúrgicos para cirugías generales y reemplazos articulares de columna, cadera y rodilla.
El salto de calidad también es evidente en sus servicios de apoyo. El hospital alberga el centro de hemodiálisis más grande de la región, equipado con 140 máquinas capaces de atender a 420 pacientes al día. Su laboratorio clínico automatizado puede procesar hasta 2,600 pruebas por hora, mientras que el área de hemato-oncología estrena 48 sillones para quimioterapia y proyecta realizar trasplantes de médula ósea, una deuda histórica en el sistema público salvadoreño.
Con tecnología de punta que incluye soportes hepáticos artificiales y un sistema automatizado de farmacia en siete puntos de distribución, el nuevo Hospital Rosales busca demostrar que la alta complejidad médica no tiene por qué estar reñida con la empatía y el buen trato.







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