Laura Fernández asume en Costa Rica con "mano dura": Elimina beneficios carcelarios y anuncia megacárcel
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San José, Costa Rica, 8 de mayo de 2026 – En un giro radical hacia las políticas de seguridad de "mano dura", la recién investida presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, inició su mandato (2026-2030) con una medida contundente: la firma de un decreto que elimina los beneficios carcelarios y establece que el año de prisión se cumpla de forma íntegra.
Bajo la premisa de terminar con lo que denominó "alcahuetería", Fernández anunció que, a partir de este viernes, el año carcelario será de 360 días naturales, eliminando las interpretaciones técnicas que permitían reducciones de condena.
«Ya no más alcahuetería de que el año de la cárcel es de ocho meses. Con esto, los jueces no tendrán espacio para interpretar en menos días al año la condena para quienes nos quitan la paz», sentenció la mandataria durante su primera sesión del Consejo de Gobierno.
El "Modelo Bukele" llega a Costa Rica
La alineación política de Fernández con el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, quedó de manifiesto no solo en su retórica, sino en sus proyectos de infraestructura. La jefa de Estado confirmó que en los próximos meses inaugurará una "mega cárcel" con capacidad para 5,000 reos, inspirada directamente en el modelo de confinamiento salvadoreño.
Además de la infraestructura penitenciaria, el plan de seguridad incluye la creación de un Centro de Control y Comando (C5), una plataforma tecnológica avanzada diseñada para desarticular las redes del crimen organizado y el narcotráfico que operan en la región.
Un Gabinete de continuidad
Uno de los puntos más polémicos de la jornada fue la juramentación de su gabinete, el cual estará encabezado por el expresidente saliente, Rodrigo Chaves, quien asumirá un rol dual estratégico como ministro de la Presidencia y de Hacienda.
Esta estructura ha sido duramente criticada por la oposición, que la interpreta como un intento de concentrar el poder político y financiero en pocas manos.
Sin embargo, Fernández goza de una posición de fuerza en la Asamblea Legislativa, contando con 31 diputados oficialistas de los 57 escaños totales. Esta mayoría simple le permitirá aprobar con fluidez los proyectos de ley enviados este mismo viernes, entre los que destacan:
La construcción de la Ciudad Gobierno.
Una marina y terminal de cruceros en Limón.
La reactivación de la minería a cielo abierto en Crucitas.
Reforma del Estado en el horizonte
Durante su discurso de investidura, que contó con la presencia de 71 delegaciones internacionales, Fernández prometió una reforma "profunda" del Estado. Para los cambios constitucionales más ambiciosos, la mandataria deberá buscar consensos con la oposición para alcanzar los 38 votos necesarios (mayoría calificada), un reto que marcará el pulso de su relación con el Congreso en los meses venideros.
La ceremonia cerró con un fuerte componente simbólico, integrando actos culturales y oraciones de líderes religiosos, subrayando el perfil conservador de una administración que promete cambiar el rostro de Costa Rica bajo la bandera de la seguridad total.






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