Ormuz a un paso de abrirse
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Por Redacción
El comercio global respira con cautela. El Gobierno de Estados Unidos confirmó este jueves que sus negociadores alcanzaron un preacuerdo con Irán para desbloquear el estratégico estrecho de Ormuz y extender el alto el fuego. Sin embargo, el destino del pacto comercial y militar más crítico del año depende ahora, exclusivamente, de la firma del presidente Donald Trump.
Fuentes de la Casa Blanca confirmaron a la prensa internacional los detalles del memorando de entendimiento adelantados por el medio estadounidense Axios. Según revelaron dos altos cargos de la administración republicana, las bases del trato ya están consensuadas y cuentan con el visto bueno de Teherán, dejando el balón por completo en el tejado de la Oficina Oval.
El núcleo del acuerdo aborda la crisis en el estrecho de Ormuz, una vía marítima vital por la que circula gran parte del petróleo del mundo y que permanecía bloqueada por Irán en represalia a la ofensiva militar coordinada entre Estados Unidos e Israel. El pacto estipula que la navegación en la zona volverá a ser «sin restricciones» y que Irán renunciará a imponer cualquier tipo de peaje al crudo internacional. Como contrapartida, Washington levantará el cerco marítimo que mantenía sobre los buques que entran y salen de los puertos iraníes.
Para convencer a Trump, el documento incluye un compromiso expreso por parte de Irán de no desarrollar armas nucleares, considerada una línea roja innegociable para el mandatario norteamericano.
No obstante, el acuerdo deja una rendija abierta a la polémica: el espinoso límite al enriquecimiento de uranio por parte de la República Islámica no se resolverá de inmediato, sino que se postergará para ser debatido durante una extensión de 60 días del alto el fuego que rige desde el pasado mes de abril. Durante esa ventana de dos meses, la Casa Blanca también aceptaría poner sobre la mesa el levantamiento de sanciones económicas y la liberación de millonarios fondos iraníes que actualmente se encuentran congelados.
Fricciones en Washington
La diplomacia de última hora se aceleró durante la pasada semana gracias a la mediación de Pakistán, buscando una salida a la guerra abierta el pasado 28 de febrero. Aunque la Casa Blanca llevaba días insistiendo en que el anuncio era inminente, Teherán se había mostrado más escéptico ante la opinión pública.
Según las fuentes oficiales, las delegaciones cerraron el borrador el pasado martes. Irán ya comunicó de manera formal que aprueba las condiciones, pero Trump optó por tomarse un tiempo antes de dar la luz verde definitiva.
Esa pausa coincide con las turbulencias políticas que el preacuerdo ha levantado en el Capitolio. La decisión de patear el problema del uranio enriquecido para una segunda fase del proceso no ha sentado bien en los sectores más duros del partido de Gobierno. Varios senadores republicanos, habitualmente aliados estrechos del presidente, ya han alzado la voz de forma pública para criticar lo que consideran "concesiones excesivas" ante el régimen de Teherán.
Con los mercados energéticos en vilo, la última palabra la tiene un Trump que sopesa si el desbloqueo del comercio mundial compensa el coste político dentro de sus propias filas.







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