¿Paz en el horizonte?
- 3 jun
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Por Redacción Internacional
Washington
En un giro tan inesperado como ambicioso para la diplomacia global, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abrió este miércoles las puertas a un histórico acuerdo de paz con Irán que podría sellarse tan pronto como este mismo fin de semana. Desde el Despacho Oval, el mandatario estadounidense alimentó las expectativas de poner fin al conflicto que mantiene en vilo a Medio Oriente desde el pasado 28 de febrero, una escalada bélica que ha involucrado directamente a Washington, Israel y Teherán.
"Si sucede, podría ocurrir durante el fin de semana", afirmó Trump ante los periodistas, manteniendo su característico estilo de dejar la expectativa en el aire al añadir un pragmático "¿quién sabe?". A pesar de la volatilidad de la región, el presidente se mostró optimista sobre las negociaciones secretas que buscan desactivar la crisis.
El anuncio llega en un momento de máxima contradicción sobre el terreno. En los últimos días, Irán lanzó misiles balísticos contra objetivos en países vecinos —incluyendo el aeropuerto de Kuwait—, a lo que la Casa Blanca respondió con un bombardeo directo a una base militar en la isla iraní de Qeshm. Sin embargo, fiel a su narrativa de control, Trump minimizó la gravedad de estos intercambios de fuego, asegurando que la tregua bilateral pactada el 8 de abril sigue vigente. "Hubo algunos incidentes, no fue gran cosa, pero lo tuvimos bajo control; lo atajamos de raíz muy rápidamente", sentenció el gobernante, sugiriendo incluso que la reacción de Teherán pudo ser una respuesta recíproca a acciones previas de Washington.
El núcleo del esperado acuerdo gira, como de costumbre, en torno a las ambiciones atómicas de la República Islámica. Aunque la Casa Blanca devolvió recientemente la propuesta de paz a Teherán con exigencias modificadas, Trump reveló en una entrevista este mismo miércoles que las autoridades iraníes ya han aceptado el compromiso de no desarrollar armas nucleares dentro del marco de las conversaciones. Con la comunidad internacional conteniendo el aliento, las próximas 48 horas serán cruciales para determinar si se trata de un verdadero hito histórico o de un nuevo amago en el siempre convulso tablero de Medio Oriente.







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